Me gusta esta foto, no solo por el buen culo que gasta la señora, sino por la historia que insinúa o la historia que mi mente calenturienta imagina.
La de una mujer rica que ha ido a un encuentro furtivo con su amante. A una orden de él, se apoya en la barandilla y se ofrece impúdica, sin importar que sea un lugar publico. Mostrando que ha recorrido la ciudad secretamente desnuda. Que bajo el abrigo solo llevaba la cara lencería que ha elegido especialmente para incitarlo, para despertar su lujuria, aunque sabe que terminara echa manchada y echa un trapo cuando él se la quite de tu tirón, sin miramientos, cuando la empotre contra la baranda sin ninguna delicadeza. Sin importar si alguien los vez, pues esta mujer rica desea ser tratada como una vulgar ramera.